Menkheperre Tutmosis III
(1.490-1.436 a.C.). Faraón del Imperio Nuevo y de la Dinastía XVIII (1.552-1.305). Sucedió a su padre Tutmosis II. Era su único hijo varón, habido de una concubina llamada Isis. Debido a que era un niño, en los primeros años de su reinado, la reina viuda Hatshepsut se hizo cargo de la regencia, y abusivamente ejerció la realeza durante casi 21 años en perjuicio de Thutmosis. Fue aceptado como corregente por Hatshepsut, si bien reduciéndole al papel de segundo rey. Se ha dicho que Hatshepsut relegó e incluso que encerró a Tutmosis III. No es cierto, ya que se conoce la existencia de repetidas campañas de Tutmosis III. Éste estaba al frente de un poderoso ejército operando en nombre de Hatshepsut, lo que demuestra que no lo relegó y que él había aceptado la situación política, ya que no volvió el ejército contra ella. Estas campañas demuestran que cuando el rey inició sus campañas asiáticas, tras la muerte de Hatshepsut (1.468), era ya un militar experimentado. Thutmosis III se hizo cargo del poder (Estela de Armant), con el nombre de coronación de Menkheperre, se dio a la tarea de perseguir la memoria de Hatshepsut y eliminar a los favoritos reales de aquella. Servido fielmente por comandantes como Djehuty, Tutmosis eclipsó incluso a los reyes del Imperio Medio creando un imperio para Egipto. Tutmosis III es el auténtico forjador del imperio asiático de Egipto. Prosiguió la política asiática de sus predecesores, hasta lograr asentar de modo definitivo el control egipcio, en el curso de diecisiete campañas que conocemos por algunas biografías de funcionarios, entre ellas, la del militar Amenemheb, por varias estelas y sobre todo por los Anales de Karnak, documento histórico de excepcional importancia, redactado en su versión original por el escriba militar Tjanuny e inscrito sobre los muros del citado santuario. No todas estas campañas tuvieron la misma importancia, pues algunas constituyeron simples batallas o viajes de inspección y de control; sin embargo, debe ser citada la primera (1.468) que se llevó a cabo por tierra y en la que se enfrentó al rey de Qadesh. Terminó con la toma de Megiddo. En sucesivas, procuró asegurarse el control de los puertos de la costa fenicia, para ahorrar a su ejército la larga y penosa marcha desde Egipto, a través de Palestina, para llegar a Siria. En la 6ª campaña, tomó una iniciativa original que estaría cargada de consecuencias: se llevó a Egipto a los hijos de los príncipes sirios vencidos. Con ello aseguraba dos objetivos: la fidelidad forzada de los padres y la educación egipcia de los futuros reyes sirios vasallos de Egipto. Con sus medidas demostró que el imperialismo egipcio no sólo era más hábil, sino también más humano, que el de los demás imperios asiáticos. Se constata que jamás castigó a los vencidos y que los actos de crueldad con los prisioneros, tan típicos en otros casos, estuvieron ausentes de las campañas de este faraón. En el curso de la 8ª campaña, derrotados todos los vasallos sirios de Mitanni, combatió por primera vez al ejército mitánnico. Le derrotó en Alepo y en Karkemish, ciudad situada en la orilla derecha del Éufrates. En 1.449, Tutmosis III obtuvo su última victoria militar sobre Mitanni y se apoderó por segunda vez de Qadesh. Colocó una Estela fronteriza junto a la que había levantado tiempo atrás Thutmosis I. Una de sus últimas campañas, no recogida en los Anales, la llevó contra Nubia, de donde obtuvo al parecer más de 75.000 kg de oro, y en donde construyó las fortalezas de Kumma y Uronarti, además de diferentes templos (Amada). Todas estas campañas, cuyos balances pueden deducirse de tres Estelas (Armant, Gebel Barkal y de la llamada Estela poética), proporcionaron a Egipto la llegada de fabulosas riquezas y tributos, procedentes no sólo de Siria y de Palestina, sino también de Babilonia, Hatti, de la Baja Nubia, del Punt y de Chipre, que hicieron del país una potencia indiscutible, conociendo así una de las más brillantes etapas de toda su Historia. Siguió un período de calma que duró 20 años. Aprovechó para organizar el imperio asiático de Egipto, con bases militares permanentes, equidistantes unos 65 kilómetros unas de otras, y asegurando las comunicaciones tanto por tierra como por mar. Gigantesco botín de guerra regalado por Tutmosis III al templo de Amón en Karnak, templo que es suntuosamente ampliado. Febril construcción en todo el país, floreciendo la artesanía y las artes. Edificó importantes monumentos, como el obelisco conocido como Aguja de Cleopatra. En opinión de algunos investigadores, Tutmosis es el rey más importante de Egipto. Desarrolló asimismo una inteligente política interior, sabiéndose rodear de buenos colaboradores, entre ellos el famoso visir Rekhmire, de quien nos ha llegado su hermosa tumba tebana, Minmes, responsable de las construcciones, Mentuyui, tesorero, y Menkheperreseneb, Gran sacerdote de Amón. Celebró, asimismo, varias Fiestas Sed, tal vez seis, según se sabe por obeliscos e inscripciones. Tuvo en gran respeto al pasado y ordenó redactar un listado con los 71 reyes que le precedieron en el trono, y que se figuró en Karnak, en la llamada Cámara de los Antepasados. Thutmosis III tuvo diferentes esposas: Satiah, Merytre-Hatshepsut II, Nebetu, Menui, Merti y Menhet, de las cuales ha llegado diversa información. Sin duda fue un hombre de gran talento. Además de sus hazañas como guerrero, fue un excelente atleta; también fue un hombre de gustos refinados que favoreció las artes a lo largo de su reinado, un interés que se plasmó no solo en la arquitectura, construyendo espléndidos monumentos, sino también en las artes menores, incluyendo, se decía, el diseño del embellecimiento del templo de Amón. Tutmosis fue un intelectual que estudió los jeroglíficos, tarea en la que fue tan eficiente como cualquier escriba; amaba las flores y las plantas, y una de las salas de su patio de festivales en Karnak fue decorada con ejemplares de la flora y fauna de todos sus dominios. Tutmosis III se vio recompensado con años de tranquilidad a medida que se acercaba a su final. Murió tras 54 años como rey de Egipto. Al morir Thutmosis III (su tumba que glorifica a más de 740 divinades se halla en el Valle de los Reyes (KV 43)) le sucedió su hijo legítimo Amenofis II, tenido de la Gran esposa real Merytre-Hatshepsut II. Su momia fue una de las encontradas en la tumba de Amenofis II (KV 35).

