Nomos

Ser alegórico que los poetas han tomado en diversos sentidos, según la época más o menos remota en que han vivido. Píndaro, en un fragmento citado por Heródoto, entiende por esta divinidad, la necesidad absoluta del destino al cual todo debe ceder. Y por este motivo le llaman Nomos rey de los mortales y de los inmortales, que ejerce la justicia con una mano todopoderosa. Bajo otro sentido un fragmento de Orfeo publicado por Gesner, da a Nomos el nombre de introductor de Júpiter, que Tenus y Dice llevaban también. Esta atribución nos da a conocer que Nomos era considerado como el símbolo de las leyes. Finalmente en un himno órfico que se le consagró, Nomos es representado como rey de los dioses y de los hombres, que dtrige las estrellas, prescribe leyes a la naturaleza, y recompensa o castiga abs hombres según sus virtudes o vicios. En esta última fábula Nomos designa la voluntad de la divinidad, que determina la suerte y las leyes del género humano.
 
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