Susana
La atractiva mujer del próspero Joaquín, un hombre que poseía una gran mansión y un espléndido jardín donde solían reunirse los principales de la ciudad, entre los que se contaban dos viejos que ansiaban seducir a Susana. En cierta ocasión, se las arreglaron para ser los últimos en abandonar una de esas reuniones y, tras despedirse el uno del otro, volvieron a escondidas sobre sus pasos y se encontraron de nuevo. Mientras se contaban sus distintos, aunque en lo sustancial similares propósitos, sorprendieron a Susana bañándose en el jardín. La joven se encontraba sola, pues sus sirvientas habían ido a traerle algo de la casa. Los dos viejos le exigieron que se les entregara sexualmente y la amenazaron con decir a todo el mundo que la habían sorprendido con un joven si no accedía a ello. Susana gritó pidiendo auxilio y los dos viejos cumplieron su amenaza. Tras verse sometida a todo tipo de vilipendios fue llevada a juicio y condenada a muerte, pero Daniel la defendió e insistió en que se le permitiera interrogar a los dos viejos por separado. Al preguntarles bajo qué árbol habían encontrado a Susana con el joven, cada uno de ellos dio una respuesta distinta, poniéndose así en evidencia.

