Liceo

Sobrenombre con que Júpiter era adorado en Argos y que explica una tradición conservada por Pausanias. Llegado Dánao a Argos con una colonia egipcia, disputó la soberanía de esta ciudad a Gelanor, pero ambos se sujetaron a la decisión del pueblo. El día en que debía decidirse la causa, asaltó un lobo un rebaño de becerras y despedazó el toro. Esta señal fue interpretada, sin otra deliberación, como una señal de la voluntad de los dioses, y Dánao, designado por el lobo, fue declarado vencedor. En memoria de este acontecimiento, el nuevo rey edificó un templo a Júpiter Liceo; de licos, lobo, lo que fue causa que Argos adoptase en sus armas una cabeza de lobo, como se ve en las medallas. Otros atribuyen a Licaón, hijo de Pelasgo, el establecimiento de este culto. Estaba prohibido a los hombres el entrar en el recinto consagrado y si alguno se atrevía a poner el pie en él, moría infaliblemente dentro del año. Se dice también que todo lo que entraba en este lugar sagrado, hombres o animales, no hacía sombra. En la cima más alta había un altar desde el cual se veía todo el Peloponeso. Delante de él, por la parte de oriente, se habían levantado dos columnas, coronadas de dos águilas doradas de un estilo muy antiguo. En este altar se sacrificaba con gran misterio a Júpiter Liceo. Este culto había sido abrazado por los habitantes de Megalópolis.
 
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