Termas de Caracalla

Para dar gusto a los ciudadanos de la capital, el emperador Caracalla mandó construir las gigantescas termas que llevan su nombre. En el 212, se realizó un ramal del acueducto del Acqua Marcia, de forma contemporánea a la construcción de las termas, con el fin de alimentarlas una vez terminadas. Suministraba agua suficiente para llenar los depósitos anexos, de cerca de 80.000 m3 de capacidad. En sólo cinco años (212-217). arquitectos levantaron el conjunto termal más grande que se conserva: las Termas Antoninianas o de Caracalla, superadas sólo por las de Diocleciano, edificadas hacia el año 300. Con unos 140.000 m2 de superficie incluía un muro porticado que delimitaba un grupo de jardines v bibliotecas. El complejo monumental fue inaugurado en el 216 y abierto gratuitamente al público. Más tarde fue completado por Heliogábalo y Alejandro Severo, sometido a restauraciones con Aureliano, Diocleciano y Teodorico, y usado hasta la conquista goda, en el 537. En el curso de los siglos VI-VII parte de la zona se utilizó como necrópolis. La construcción se caracterizaba por un sector central de 220 x 114 m, encerrado en un recinto monumental de 337 x 328 m, parcialmente porticado. La planimetría central del edificio termal, es decir, del cuerpo central del monumento, presentaba dos sectores simétricos laterales y, en el centro, la estructura principal, articulada en la secuencia de caldarium, tepidarium, frigidarium y natatio. El caldarium era una gran sala circular, con una cúpula que reposaba sobre ocho pilastras. En su interior había ocho piscinas, una de las cuales era circular y de grandes dimensiones. El tepidarium, una pequeña sala con dos piscinas y hornacinas para las estatuas, estaba comunicado con el frigidarium, sala de vastas proporciones cubierta con tres bóvedas esquifadas sostenidas por pilastras y columnas de granito. Para terminar, la natatio, la piscina cubierta que podía contener hasta 1.400 m3 de agua, estaba centrada en el lado noreste, frente a una elegante serie de columnas y hornacinas con estatuas. El complejo sistema hidráulico necesario para distribuir el agua ocupaba dos plantas subterráneas. En la planta superior se hallaban los conductos que conducían el agua a las piscinas y a las fuentes; por el inferior fluía el agua de descarga directamente a la gran alcantarilla, situada en el área sudoeste del complejo. Sólo superadas por las termas de Diocleciano, con capacidad para más de 3.000 personas, el complejo termal de Caracalla tenía cabida para 1.600 bañistas, mayoritariamente formados por la plebe del barrio vecino, que encontraba bastante incómodo desplazarse a los servicios situados en el lejano centro urbano. Ver, Termas.
 
Volver