Sacerdote de las necrópolis
Al menos, durante el Imperio Nuevo egipcio, existía en Tebas una categoría que se encontraba a caballo entre los sacerdotes y la "policía". Eran los encargados de inspeccionar y vigilar las necrópolis para evitar a los ladrones sin escrúpulos, que continuamente amenazaban los enterramientos en busca de tesoros y joyas para su venta. Este cuerpo militarizado establecía unidades de vigilancia en las inmediaciones de los cementerios. No obstante, por el número de tumbas violadas en la antigüedad, nos atrevemos a decir que no fue muy efectivo, es más, en estas expoliaciones pudieron estar involucrados algunos de ellos. Quizá haya que tener en cuenta que, en Tebas, los saqueadores a menudo recibían informaciones valiosísimas sobre la disposición de los enterramientos de los mismos artesanos y trabajadores, que vivían en la ciudad obrera de Deir el Medina, al final del periodo ramésida, aunque no sepamos exactamente el camino de las filtraciones. Los sacerdotes guardianes de las necrópolis han dejado sentir su existencia a través de los sellos con los que clausuraban las tumbas saqueadas, una vez que habían restituido y agrupado todos los objetos sagrados en el interior del enterramiento, trasladándolo a otro, en el caso de que el suyo fuera irrecuperable. En torno a esta cuestión, sabemos que se encargaron de reunir los cuerpos de reyes y sacerdotes en tumbas más seguras. Congregaban, cuando era necesario, sus ajuares mermados y restauraban sus sarcófagos.

