Magos de Capadocia

Se llaman así los herejes que se levantaron entre los antiguos persas y corrompieron la pureza de su culto. El homenaje que los persas tributaban al fuego era puramente religioso. Construían en honor del fuego templos que llamaban pireos. Hacían imágenes que representaban este elemento, las llevaban en procesión y les ofrecían sacrificios. Se servían de un mazo de madera para aturdir a las víctimas que le sacrificaban. Sus templos o pireos no eran más que un vasto recinto, en medio del cual había una especie de altar u hoguera donde los sacerdotes o magos conservaban un fuego eterno con gran cantidad de cenizas. Recitaban sus oraciones, y practicaban sus ejercicios religiosos delante de este fuego. Traían la cabeza cubierta con una mitra cuyos largos cordones les ocultaba la boca y casi todo el rostro: llevaban un puñado de vergas en la mano. Estos magos, enterraban sus muertos contra la costumbre de los persas.
 
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