Mahmel
Gran pabellón o cubierta del sepulcro de Mahoma y de Abraham, que las caravanas llevaban todos los años a La Meca, y que estaba fabricado a expensas de los bajás de Egipto. La base de este pabellón cuadrado se elevaba en forma de pirámide y estaba adornado de un rico bordado de oro, sobre un fondo verde. El camello elegido para llevar este precioso pabellón era criado expresamente para tan noble destino. Estaba pintado de amarillo como los demás camellos de la caravanas. La rica colcha que le cubría le bajaba hasta los pies. Tan sólo llevaba descubierta la cabeza, pues el cuello y las ancas y cada una de estas partes tenían su adorno particular. Este dichoso animal era tenido como sagrado, después de haber sido empleado en este trabajo, y cualquier musulmán tendría escrúpulo en hacerlo servir en trabajos profanos. Al cabo del año, el emir-hadjhi, o conductor de la caravana, llevaba otra vez el pabellón al gran señor, que lo hacía cortar en pequeños pedazos para distribuirlos a los príncipes mahometanos y a los grandes de su corte; pero después, los emires llegaron a apoderarse de este precioso despojo, cuyos pedacitos vendían a los peregrinos a un precio excesivo.

