Malevola signa
Estatuas de mal agüero. Eran las estatuas de Mercurio llamadas así, porque recordaban la idea de los infiernos. Ver, Mutini Tutivi. Cicerón observa que la estatua de Mercurio jamás se ponía en los sepulcros. Sin embargo, no parecía natural que el conductor de las sombras debiese, más que otro alguno, tener lugar en la última morada del hombre.

