Malkut
Flagelación usada entre algunos judíos de época más o menos moderna. El que debía ser azotado se extendía en tierra con el rostro vuelto hacia el norte y la espalda hacia el mediodía, y no de oriente a occidente porque estos lugares son especialmente consagrados con la presencia de Dios. En este estado hacía más humilde la confesión de sus pecados, y se daba terribles golpes en el pecho, mientras que su compañero llovía sobre sus espaldas golpes de nervios de buey recitando el versículo 38 del salmo 78, acompañando cada palabra de un latigazo: este versículo está compuesto de trece palabras y, recitándolo tres veces, el flagelante daba treinta y nueve latigazos al paciente, número fijado por los judíos para no pasar de los límites que la escritura prescribe. El flagelante se echaba a su vez en tierra y recibía el mismo servicio que acababa de hacer a su compañero.

