Ificlo

Hijo de Fílaco, rey de Fílacas, Tesalia, y de Clímene. Por su abuelo paterno, Deyón, pertenece a la raza de Deucalión y de Eolo. Es protagonista de una curiosa aventura. En su juventud sufría de impotencia, por lo cual su padre consultó al adivino Melampo, su primo, que se hallaba en su poder (Ver, Melampo, Biante), sobre el remedio con que hacer frente a esta dolencia. Melampo sacrificó dos toros y, despedazándolos, los expuso a las aves de rapiña. Después se quedó a escuchar las conversaciones de los buitres que devoraban los cadáveres. Contaban éstos que, en otro tiempo, estando Fílaco ocupado en castrar carneros, dejó el cuchillo ensangrentado junto a Ificlo, y el niño, asustado, sustrajo el arma y la clavó en un roble sagrado. La corteza, fue creciendo a su alrededor y ocultó completamente la hoja. Añadieron los buitres que si se encontraba el cuchillo y se preparaba una bebida con la herrumbre que lo recubría, Ificlo sanaría después de tomarse el brebaje durante diez dias seguidos. Entonces tendría un hijo. Melampo encontró el cuchillo, preparó la bebida, e Ificlo tuvo un hijo que se llamó Podarces. Ificlo era famoso por su rapidez; podía correr por un campo de trigo sin doblar las espigas. Por eso ganó el premio de la carrera en los juegos fúnebres celebrados en honor de Pelias. Tomó parte en la expedición de los Argonautas con su sobrino Jasón. Tal vez se le ha confundido con Ificlo, hijo de Testio.
 
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