Ifurín
"infierno de los galos". Era una región sombría y terrible, inaccesible a los rayos del sol, infectada de insectos venenosos, reptiles, leones rugidores y carnívoros lobos. Los culpables como Prometeo, siempre devorados, renacían eternamente. Los grandes criminales estaban encadenados en cavernas mucho más horribles, sumergidos en un estanque lleno de culebras, y quemados por el veneno que destilaba sin cesar la bóveda. La gente inútil, los que no tenían más que una bondad negativa o que eran menos culpables, habitaban en medio de vapores espesos y penetrantes que se elevaban de estos venenos. El mayor tormento era el hielo, que daba nombre a esta especie de infierno.

