Cumas

o Cymea o Cumae. Ciudad de la costa de Campania, al norte, situada a unos 10 km al norte del cabo Miseno. Muy cerca de Nápoles, entre los lagos Lucrino y Alberno. Fue la primera colonia griega establecida en Italia. La fecha tradicional de su fundación es el 1.050 a.C. y aparentemente fue una colonia de Calcis (Eubea) y de Cime (Eubea) dirigidos por Hipocles de Cime y Megástenes de Calcis. El primer establecimiento estaba en la isla de Enaria, pero terremotos y una erupción volcánica aconsejaron trasladarse a tierra firme. Las modernas investigaciones sitúan la fundación hacia el año 757 y hasta el final del siglo VI a.C. no paró de prosperar y se extendió por Campania incluyendo la llanura Flegrea y las colinas que la separaban de la bahía de Nápoles, donde se fundaron los puertos de Miseno y Dicearquia, y más tarde la colonia de Neápolis. Probablemente también Abella y Nola fueron colonias de Cumas hacia el interior. Rivalizaba con Sibaris y Crotona en riqueza y prosperidad. El gobierno era aristocrático. Estaba fortificada. Pronto se convirtió en un lugar de intenso comercio de donde partían importantes rutas marítimas y terrestres. Desde Cumas otros emigrantes fueron fundando otras ciudades por toda la costa. Nápoles fue una de ellas, llamada Parténope. El incremento del poder de los etruscos llevó al enfrentamiento con este pueblo que tenía una marina superior. Los etruscos invadieron Campania aliados con los urnbros y Daunis. El ejército de la ciudad fue confiado a Aristodemo, el cual también dirigió un cuerpo de ayuda a la ciudad de Aricia contra el ataque del etrusco Porsena. Cumas derrotó a los etruscos en 524, pero en 505 Aristodemo usurpó el poder con la ayuda del partido democrático, y después ejerció la tiranía y gobernó durante unos 20 años cuando los descendientes de aquellos que había hecho matar se rebelaron y le derrocaron. El rey Tarquinio el Soberbio, expulsado de Roma, se refugió en Cumas donde murió en el 496. En el 492 Aristodemo recibió una embajada romana para pedir grano para combatir el hambre de aquel año, pero cuando los barcos ya estaban cargados con el grano ofrecido por el pueblo, el tirano confiscó el cargamento alegando que su valor era equivalente a la propiedad confiscada de Tarquinio el Soberbio. Cumas llegó a engrandecerse mucho y a ser poderosa, por lo que se convirtió en una amenaza para otras tribus. Los etruscos, en coalición con otros pueblos, atacaron la ciudad en el 474. Ante el ataque etrusco, en alianza con los cartagineses, Cumas pidió ayuda a Hierón I de Siracusa. Hierón derrotó a los atacantes y dio un gran golpe al poder naval de los etruscos. Después la ciudad vivió tranquila bastante tiempo hasta que en el 428 el creciente poder de los samnitas la amenazó. Los samnitas se hicieron amos de Capua y en el 421 ó 420 derrotaron a Cumas y asediaron la ciudad que asaltaron y saquearon, matando a miles de ciudadanos y el resto fueron hechos prisioneros y vendidos como esclavos, escapando sólo algunos hacia Neápolis. Las mujeres de la ciudad fueron obligadas a vivir con hombres samnitas y una colonia samnita se estableció en la ciudad. En el 338, derrotados los samnitas, la ciudad pasó a Roma y recibió la ciudadanía romana, pero sin derecho de sufragio. Más tarde obtuvo la ciudadanía completa, pero no se sabe cuando fue, si bien parece que los romanos le dieron el privilegio de municipalidad por su fidelidad. Para los romanos fue una estación balnearia muy frecuentada por los gobernantes. Durante la segunda guerra púnica, Aníbal la atacó, pero fue rechazado en las murallas por Tiberio Sempronio Graco, y se hubo de contentar con asolar el territorio. En el 180 los ciudadanos de Cumas pidieron permiso para usar la lengua latina en los documentos públicos. Al final de la república romana era una ciudad elegida como lugar de segunda residencia por romanos ricos, aunque las principales villas estaban en Baiae, Bauli y Misenum y solo algunas en Cumas. Lucio Cornelio Sila después de su retirada de la política, se trasladó a Cumae y vivió en la ciudad sus últimos años. Cicerón tuvo una villa en la ciudad a la que dio el nombre de Cumanum, pero no estaba en la ciudad, sino en su territorio. Recibió colonias de veteranos con Augusto y con Claudio y se han hallado inscripciones que confirman que pasó de municipio a colonia al menos temporalmente, pero se acabó despoblando. Aún tenía cierta importancia durante las guerras góticas de los bizantinos con los ostrogodos, pero la ciudad era reducida en extensión y población. Los reyes godos, dado que era una fortaleza de primer orden, guardaron su tesoro y fue la ultima plaza que tuvieron, hasta perder el reino ante los bizantinos. En una de las cumbres de la montaña de Cumas se alzaba el célebre templo de Apolo, el centro oracular más importante de Occidente, mandado restaurar por Augusto. Su fundación se atribuía a Dédalo. Al pie del santuario se abría la boca de una cueva. A través de un corredor de 30 metros se llegaba a un gran vestíbulo a donde confluían numerosas galerías. Allí se hallaba el antro de la Sibila virgiliana. Ella será la que guíe a Eneas en su descenso al reino de la muerte, a lo que dedica Virgilio el libro VI de la Eneida. Habitantes, cumanos. Hoy, cerca de la actual Cumas están las ruinas de la ciudad antigua; la ciudadela se encuentra en Rocca di Cuma.
 
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