Mujer criando a un niño

Corresponde al signo jeroglífico "menat". Bajo este apartado se pueden describir dos jeroglíficos estrechamente relacionados, y un buen número de variantes de cada uno de ellos. Aunque la lista de signos de Gardiner muestra a ambos como una mujer sentada con un niño en el regazo o bien arrodillada con el niño en su pecho, existen muchas variantes sobre la posición de la mujer. De hecho, puede aparecer de pie, sentada o arrodillada, y puede sostener al niño en el pecho o de otra manera. Sin embargo, el concepto esencial es el mismo: y se encuentran algunas variantes en la escritura jeroglífica, como determinativos, para palabras tales corno menat, "criadora", "madre adoptiva"; o renen, "amamantar", "criar". En obras artísticas egipcias este motivo aparece con el mismo grado de variedad de expresión, aunque usualmente se limitaban a las figuras de la diosa Isis y su hijo Horus o-por extensión del mito- a Isis y al rey representado como Horus. De esta manera Isis aparecía representada como la mut-netcher o "madre de dios" (un título que, con la llegada del cristianismo, sería transferido a la Vírgen María), sosteniendo en el pecho a su hijo Horus en innumerables estatuas y amuletos egipcios. El motivo del rey egipcio amamantado por la diosa es también antiguo y se representaba comúnmente en los muros de los templos de culto reales. Una de las primeras muestras es la del rey Unas, que aparece mamando en el pecho de una diosa no identificada, en un relieve de su templo funerario de Saqqara. Esta escena se hizo muy usual a finales del Imperio Nuevo. y se asocia a menudo con las ceremonias de coronación y con lo que pudo ser un ritual para el rejuvenecimiento del ka del monarca. Además de Isis, numerosas diosas se representaban como madres amamantando al rey; así, son especialmente comunes las de la diosa Hathor, a veces con forma de vaca o bien de mujer. en esta función maternal. También la madre verdadera aparece sosteniendo o amamantando al monarca, como en una estatua de alabastro de Pepi II -en forma de adulto en miniatura y con las insignias reales-, sentado en el regazo de su madre, la reina Anjnesmeryra. En este ejemplo la reina adopta claramente la función de diosa maternal, una fusión que se encuentra en otras representaciones, si bien en otros casos. la madre real aparece en la representación de la crianza del rey como elemento secundario. Esto puede verse en una de las escenas del templo de Luxor donde Mutemuia, la madre de Amenhotep III, se limita a vigilar mientras el joven rey y su ka son amamantados, tras su nacimiento, por diversas diosas. Variantes de este tipo de escenas se encuentran en las paredes de las mammissi o "salas del nacimiento" de los templos egipcios tardíos, donde se registraron episodios del nacimiento divino del rey hasta el Período Romano. Cuando aparecen solos, las representaciones de niños reales y divinos pueden significar los conceptos de creación, renacimiento y la naturaleza eterna del ciclo solar.
 
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