Sortija de Minos

Este príncipe, echando en cara a Teseo su nacimiento, le dijo que si era verdaderamente, como se vanagloriaba, hijo de Neptuno, no opondría dificultad en ir a buscar una sortija que echó al mar. Teseo, herido en su amor propio, se arrojó al agua y, habiéndole recibido algunos delfines sobre sus lomos, le transportaron al palacio de Anfitrite, quien le entregó la sortija. Ver, Sortijas.
 
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