Panateneas
Fiestas y actos dedicados a la diosa Palas Atenea, protectora de la ciudad de Atenas (divinidad políada) y que se llamaron primero Ateneas. Bajo este primer nombre fueron originarirnente instituidas por Eritonio, hijo de Vulcano, o según otros por Orfeo. Cuando Teseo hubo incorporado las dos aldeas o villas de Ática para formar una ciudad respetable, restableció estas fiestas bajo el nombre de Panateneas. Al principio no duraban más que un día, pero después se aumentó la pompa y se establecieron grandes y pequeñas. Las grandes se celebraban cada cinco años el veinticinco del mes Hecatombeón, y las pequeñas cada tres años, o más bien anualmente el veinte del mes Targelión. Cada ciudad de Ática y cada colonia ateniense ofrecía en esta ocasión, en clase de tributo, un buey a Minerva. La carne de las víctimas servía para los espectadores. Se proponían premios para tres clases de combates: el primero que se celebraba por la tarde consistía en que los atletas, con antorchas encendidas daban una carrera a pie; después se convirtió en una carrera encuestre. El segundo era gimnástico, esto es, que los atletas combatían desnudos. El tercero, instituído por Pericles, estaba destinado a la poesía y a la música. El premio de este combate consistía en una corona de olivo y un tonel de aceite exquisito que los vencedores, por una gracia particular y exclusiva, podían hacer transportar donde mejor les pareciese fuera del territorio de Atenas. Tal era en general el modo de celebrar las panateneas. Las grandes llevaban ventaja a las pequeñas por el gran concurso del pueblo y porque en esta fiesta, se conducía con gran y magnífica pompa una nave adornada con el velo o peplo de Minerva. Después que esta nave, acompañada de un gran número de gentes y conducida por máquinas, había hecho varias estaciones durante la ruta, se la conducía en el mismo lugar de donde había salido, esto es el Cerámico. A esta procesión asistían toda clase de gentes, ancianos y jóvenes de ambos sexos, llevando en la mano un ramo de olivo para honrar a la diosa, a la cual el país era deudor de aquel utilísimo árbol. Ver, Fiestas griegas, Hecatombeón, Fiestas de Atenas, Grandes Panateneas, Vía Panatenaica.

