Oello
En la mitología persa, mujeres descendientes de la sangre de los Iucas, que se consagraban voluntariamente a la penitencia y al retiro, obligándose con un voto particular y expreso. Vivían cada una en su casa como verdaderas religiosas, y a pesar de que les era permitido salir, rara vez osaban usar esta libertad. Cuando lo verificaban llevaban por objeto visitar a sus próximos parientes indispuestos o con ocasión de tener que cortar los cabellos a sus primogénitos o darles un nombre. La vida casta e irreprensible de estas mujeres les atrajo un respeto tan profundo que las llamaban por excelencia Oelio, nombre consagrado en su religión. Esta castidad debía ser real, pues si se descubria que alguna de ellas había violado su voto, la culpable era quemada viva, o arrojada en una hoya para que sirviese de pasto a los leones.

