Arco
Corresponde al signo jeroglífico "iunet" o "pedjet". El arco fue el arma más poderosa del mundo antiguo, y por ello ocupó un lugar importante en la iconografía del antiguo Egipto y se utilizó en diversos contextos. La representación jeroglífica del arco muestra el arma -usualmente colocada de manera horizontal- con la cuerda atada a la sección media de la vara, para evitar que se combara por la presión constante de la cuerda cuando no se usaba. Esta imagen sencilla aparece en escenas narrativas y como elemento decorativo en diferentes artículos, tales como la protección para el brazo de un arquero. Esta protección de cuero, perteneciente al Segundo Período Intermedio, reproduce un arco en la base de la lengua saliente, y quiz también la silueta del arco se refleja en las dos columnas djed que aparecen en la parte inferior de la muñequera. La yuxtaposición de los dos símbolos se repite a menudo en antiguas protecciones de este tipo pertenecientes a ese período, y es posible que este motivo combinado expresara la "estabilidad" del arco, ya que la protección para el brazo servía al arquero tanto de refuerzo y soporte de la muñeca, como de protección del brazo cuando se soltaba la cuerda. Desde los primeros tiempos, el arco fue un símbolo y atributo de la diosa Neith, cuyo centro de culto estaba en la antigua ciudad de Sais, en el Delta. Aunque esta divinidad aparece con frecuencia sosteniendo un arco, la exacta relación entre el arma y la divinidad no se conoce con certeza, y es dificil saber si su imagen como divinidad de la guerra fue causa o resultado de su asociación con el arco. Durante el Imperio Nuevo la aparición de Neith con el arco representaba su poder marcial, y también la personificación de la importante ciudad de Tebas tomaba la forma de una diosa portando un arco con el mismo siguificado de fuerza militar. De hecho, como arma especialmente poderosa, el arco podía simbolizar la fuerza de una nación entera, y así a los enemigos de Egipto se les denominó tradicionalmente los "Nueve Arcos", y se les representaba literalmente como arcos o personificados como cautivos de diferentes etnias, colocados bajo los pies del rey en taburetes, estatuas, bases de trono, y también, en las suelas de las sandalias de Tutanjamón. En este último ejemplo, como en muchos otros, los "Nueve Arcos" aparecen tanto en la forma jeroglífica para arco como en forma de cautivos atados, cuyos cuerpos se disponen de tal manera que siguen las sinuosas curvas de la silueta de un arco. Parece ser que el arco se incorporó a muchas obras de arte egipcias como parte del complejo y fascinante vocabulario del simbolismo de los gestos. Así, en muchas representaciones de dioses o reyes egipcios (y también de Oriente Próximo), estos personajes sostienen el arco al revés, con la cuerda hacia sus enemigos cautivos, en lo que parece ser un gesto de dominio. Un ejemplo de este motivo, fue profusamente representado durante las Dinastías XVIII y XIX, protagonistas de la expansión militar; en muchas de estas escenas, los enemigos sometidos sostienen sus arcos por encima de la cabeza, como si ellos mismos se colocaran simbólicamente debajo del arco girado y, por lo tanto, bajo el dominio del rey egipcio victorioso.

