Afesio

Júpiter tenía bajo este nombre un templo en la cima de un monte que dominaba el camino de Esarón. Durante una sequía extraordinaria, Éaco, después de haber sacrificado a Júpiter Paleniano en Egina, subió una parte de la víctima a la cima de este monte y luego la arrojó al mar, para aplacar la cólera de este dios.
 
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