Águila

Ave consagrada a Júpiter desde el día que, habiendo consultado a los augures en la isla de Naxos, antes de emprender la guerra contra los titanes, apareció un águila que fue un presagio feliz. Desde entonces la llevaron siempre como una de las insignias militares. Según la fábula, un águila tenía la misión de llevar la ambrosía a Júpiter niño, y para recompensarla la colocó el padre de los dioses entre los astros. Generalmente colocan el águila, ya a los pies de Júpiter, ya teniendo sus rayos entre la uñas. El águila en las medallas es un símbolo de la divinidad, de la providencia y del imperio. En un anillo antiguo hay esculpida un águila, teniendo el rayo entre sus uñas, delante de su pico una estrella y sobre su cuello la palabra Julio, representación del apoteosis de Julio César. En las medallas romanas este ave es el símbolo de las legiones y el tipo ordinario del imperio. Cuando se encuentra con la palabra "consecratio", designa el apoteosis de los emperadores, así como el pavo real el de las princesas. Servía antiguamente de atributo en los capiteles de los templos dedicados a Júpiter.
 
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