Amianto

(latín, amiantus, del griego, "materia indestructible"). Los antiguos hilaban esta sustancia y hacían con ella una tela llamada lino incombustible, con la que quemaban los cadáveres de aquellas personas cuyas cenizas querían conservar sin que se mezclasen ni confundiesen con las de la pira. Igualmente servía el amianto para hacer mechas o torcidas perpetuas.
 
Volver