Ancila
o Ancilae o Ancile. Escudo a doble escotadura que Numa fingió había caído del cielo durante una peste que devastaba Italia y en cuya conservación, decía, estaban unidos los destinos del imperio romano, añadiendo que este importante secreto le había sido revelado por la ninfa Egeria y las musas. Temeroso de que este escudo le fuese arrebatado, mandó hacer otros once tan perfectamente iguales que fuese imposible distinguir la menor diferencia, y Veterio Mamurio desempeñó con tal habilidad su trabajo, que Numa mismo no supo distinguir el verdadero. Estos escudos eran sesgados por los lados y tenían unos dos pies y medio de longitud. Confió su custodia a doce sacerdotes que instituyó al efecto, a los cuales llamó Salios. Se llevaban los ancilas o escudos, en una fiesta que duraba tres días en los primeros de marzo y durante los cuales no se podía celebrar ningún matrimonio ni emprender cosa de importancia. Algunos autores supersticiosos atribuyeron las desgracias de Otón contra Vitelio, a la imprudencia de salir de Roma durante esta fiesta. El encargado de la dirección de una guerra tenía que pasar al vestíbulo del templo de Marte antes de marchar, donde después de haber golpeado los escudos y de haber tocado la lanza del dios, exclamaba: Marte vigila; Marte despiértate. Estos escudos se guardaban en su templo. Ver, Salios.

