Ancharia

o Ancaria. Nombre bajo el cual los ausculanos, los falerianos y otros pueblos vecinos de Etruria conocían a Némesis. También se dio este nombre a la familia Ancariena, de la que eran exclusivamente escogidos los sacerdotes. Sus habitantes le dedicaron un templo, que destruido más adelante por los desastres de la guerra y del tiempo, sirvieron sus despojos para formar un campo para los ejércitos militares, llamado el campo de Ancharia. En las ceremonias públicas llevaban los etruscos en lo alto de una pica la estatua de esta diosa, y los fesulanos, nación vecina, la veneraban de una manera particular. Diose a Némesis el nombre de Ancharia, porque llenaba de agitación y de remordimientos al desgraciado que atraía su cólera. De aquí provino llamar Ancharii a los hombres que estaban desesperados. Entre los asculanos se invocaba particularmente a esta diosa como protectora de la guerra y que podía impedir las incursiones de los enemigos. Se han publicado monumentos etruscos donde está representada con alas semejantes a las de Mercurio, esto es, que salen de su petaso o capacete, el ceño revestido con tiras y calzando el coturno; con la mano izquierda puesta detrás de la espalda, apoyando la derecha sobre un hacha de dos filos. Ver, Némesis.
 
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