Supervisora de cantantes
Nombre de la Supervisora del Harén del Dios, en el antiguo Egipto. Esta función directiva, de gran responsabilidad, se denominó, primero (Dinastía IV), Supervisora de Cantantes, y, a partir de comienzos de la Dinastía XVIII, La Grande del Harén de Cantantes del Dios Amón (Ueret Heneret Neter). La portadora de este título encabezaba el Harén del Dios (o diosa) y supervisaba todos los asuntos relacionados con el mismo. Entre las mujeres más importantes resaltaremos a Ahmose Nefertari, a Tuya, esposa de Sethy I, y a Bananit, hija de Ramsés II. A partir de la dinastía XIX lo llevaron las hijas o esposas de sacerdotes del Alto Clero, de personajes destacados en la jerarquía (incluidos los Padres Divinos) e incluso se han detectado casos puntuales de esposas de Sacerdotes Uab. En la Dinastía XX el cargo no se utilizó con este nombre y en la Dinastía XXI fue a parar a manos de las mujeres del Primer Sacerdote de Amón. También era posible que una misma mujer corriera con la responsabilidad de la dirección de varios harenes. En este caso se encontraba Tuya, madre de la esposa de Amenofis III (la reina Tiy), que era Superiora del Harén de Amón y de Min. Igualmente podía darse el caso de que, a la cabeza de esta institución, se encontraran al mismo tiempo varias mujeres, portando cada una el título de Esposa del Dios, Divina Adoratriz y La Más Grande del Harén de Cantantes del Dios Amón, es decir, distribuyendo las obligaciones entre varias féminas. Ese importantísimo cargo lo ostentaron mujeres de status elevado, generalmente reinas y princesas, pero también las esposas de sacerdotes de alto rango, ya que englobaba grandes responsabilidades y habilidades específicas. Cuando no lo portaba la esposa del rey, entre sus atribuciones tenía la de suplir a la reina en algunas ceremonias. Así como el monarca delegaba en el Sumo Sacerdote para algunas de las actividades religiosas de los distintos templos, la reina se hacía sustituir por un ayudante femenino, es decir por una Superiora que ejecutaba el ritual cuando la consorte no podía estar presente. Ver, Harén del Dios.

