Buena Diosa

Deidad misteriosa romana cuyo nombre era tan solamente conocido por las mujeres. Se cree que este nombre fue dado a Cibeles o a la Tierra, como manantial de todos los bienes. Algunas veces se la confunde con Venus, o con Maya o Majesta, esposa de Vulcano. Varrón opina que fue mujer de Fauno y que era tan extremadamente honesta que no abrió nunca los ojos para mirar a otro hombre, más que a su marido. Lactancio, por el contrario, dice que esta mujer, habiendo bebido vino contra la costumbre de su tiempo, fue azotada por su marido con ramas de mirto hasta que murió, y que después Fauno, sintiendo su muerte, la colocó entre las diosas. La fiesta de la Buena diosa se celebraba todos los años en el primer día de mayo, en cuya ocasión se le sacrificaba una marrana que acabase de parir. Se adornaba con ostentación la pieza o sala donde había de celebrarse la fiesta; y como para esta ceremonia se elegía la noche, se iluminaban los aposentos con infinitas luces. Las vestasles se trasladaban a la casa del soberano Pontífice, o bien a la de uno de los principales magistrados, y en ésta sólo se admitían mujeres. No tan sólo se obligaba a salir de ella a los hombres, sino también a todos los animales machos y llegaba hasta el extremo la precaución, que aun se tapaban los cuadros donde estaban representados. Finalmente los supersticiosos creían que cualquier hombre que hubiese visto aun sin querer estos misterios, hubiera quedado ciego repentinamente. La aventura de Clodio desengañó a todo el mundo, pues se introdujo disfrazado en la casa de César donde se celebraban los misterios y vio impunemente todo lo que pasaba. Gozaban de mala fama por los excesos que en ellos se cometían. Su culto pertenecía a las orgías, y por ello le caracterizba una música excitante, la flauta y la trompeta tocada por una trompetera. Los griegos tenían su buena diosa, Cartago honraba también una buena diosa celeste que se creía era la misma que Juno.
 
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