Buey
Este animal, domesticado completamente en el V milenio, ha sido utilizado desde aquel momento como animal de tiro, de trineos, para el acarreo, el arado, el rastreo y todo tipo de carga. Su empleo en los trabajos del campo podía suponer una verdadera especialización, ya que el buey de trabajo parece haber sido identificado por un nombre propio y que algunos hombres se dedicaban a domesticarlo para su reventa. Su fuerza le permitía arrastrar carretas bastante pesadas, y fue utilizado sin duda para eso, pero quizás no para grandes distancias, excepto en ocasiones particulares. Los egipcios fueron los primeros que rindieron al buey y a la vaca un culto del cual se hallan todavía restos en la India. Este religioso respeto pasó después a los griegos los cuales en los primeros tiempos, no inmolaban más que toros cuya cabeza no hubiese llevado todavía el yugo. En los primeros tiempos de Roma no se mataban los bueyes dedicados a la agricultura. Los lacedemonios inmolaban un buey a Marte cuando habían ganado una victoria por medio de un ardid, y un gallo cuando habían vencido a fuerza abierta. Los triunfadores romanos inmolaban a Júpiter Capitolino bueyes blancos nacidos en la Umbría. Cuando los bueyes destinados para los sacrificios no tenían más que algunas manchas blancas y se acababan de blanquear con creta, entonces eran llamados Bos cretatus. Se adornaban después las puertas de los templos con las cabezas de los bueyes inmolados y de aquí los altares adornados con cráneos de estos animales. Los romanos llamaban al buey, al toro y a los becerros, víctimas mayores, únicas a las que se doraban los cuernos para los sacrificios; pero los griegos los doraban también a las otras víctimas menores. Los pobres que no tenían medios para ofrecer un buey vivo, sacrificaban otro de masa de harina. Los pies de las mesas o de los trípodes terminaban comunmente en forma de pies de buey para imprimir fuerza y estabilidad. Este animal era el atributo de la agricultura. Tres cabezas de buey sobre la estatua de Isis denotaban entre los egipcios las tres estaciones del año propias para el cultivo de las tierras. Los romanos colocaban una cabeza de buey en sus edificios como símbolo del trabajo y de la paciencia. En las medallas antiguas el buey o el toro, con los cuernos adornados con cintas, designaba los sacrificios para los cuales estos animales servían de víctimas. Cuando están en actitud de herir con los cuernos anuncian la guerra o bien los combates públicos de los toros que se ofrecían en espectáculo. Cuando los romanos querían señalar una colonia, representaban dos bueyes tirando de un arado, porque se servían de ellos para trazar el circuito de la nueva población. Algunas veces se ven uncidos en un mismo yugo una vaca y un buey; la vaca colocada al lado de la ciudad, y el buey en la parte exterior, para denotar que está a cargo de las mujeres el cuidado interior de la casa y que la agricultura y todas las profesiones activas corresponden al hombre. Ver, Apis, Bato, Caco, Cadmo, Clitumno, Europa, Hércules.

