Genete-Alcoduz
o Gennat-Adu. Paraíso de Edén. La Sunna de los turcos admite muchos paraísos de oro, plata, marfil, etc.. Sin embargo el más delicioso de todos es el Genete-Alcoduz, cuyas llaves guarda el arcángel Gabriel. Los musulmanes creen que Adán fue trasladado a él, pero arrojado luego. Algunas legiones de otros ángeles subalternos defienden la entrada de este jardín, cuya tierra es de almizcle, o de harina la más pura, mezclada con azafrán. Sus piedras son de rubíes, jaspes, perlas, etc.; los muros de plata y los troncos de los árboles de oro macizo. El que se encuentra en medio de este soberbio jardín se llama Tuba, o árbol de la vida: de sus raíces parten todos los riachuelos de leche y miel que riegan este lugar delicioso. Los justos, o los verdaderos creyentes serán todos de una talla aventajada, y de la hermosura de Pegamber-Issa, o Jesucristo. Mahoma, como primer profeta querido de Dios, los hará sentar en sus sillas de eterno reposo, revestidos con paño de oro cuyo fondo será verde, enriquecido con pedrerías. Se les servirá, sobre una mesa hecha de un solo diamante, los manjares más exquisitos, y frutas cuya excelencia excederá a toda la que un mortal puede imaginar. Pero ante todo, los justos se refrescarán en el estanque de Mahoma, y en dos fuentes, una de las cuales debe purificarles de todos los excrementos que hubieran podido quedar en sus intestinos, y la otra para bañarlos, a fin de que se presenten con más brillo en este lugar de felicidad, donde los hombres se encontrarán en medio de un jardín encantado, a la sombra de hojas verdes y amarillas, que formarán emparrados admirables, para cubrir con su sombra a los afortunados creyentes. En fin creando Dios este jard¡n puso en él lo que el ojo no ha visto, ni la oreja ha oí¡do, ni el corazón del hombre, comprendido. Le dio el uso de la palabra y le hizo proferir estas palabras: "No hay otro Dios que el mismo Dios". Según los doctores musulmanes, el paraíso tiene ocho puertas y el infierno siete; de donde concluyen que la misericordia de Dios excede a su justicia; pero ayunando un cierto número de días se pueden abrir las unas y cerrar las otras. En consecuencia pues de estas ideas, están expresamente mandados por la Sunna aquellos ayunos. Según otros doctores musulmanes, los bienaventurados estarán en la compañía de varios animales que deben entrar en el paraíso por una de las ocho puertas: tales son el camello del profeta Salec, el camero de Abraham, el de Ismael, la vaca de Moisés, el pez de Jonás, el pollino de Aazis, reina de Saba, la hormiga de Salomón, la abubilla y el perro de los siete durmientes.

