Iao
Nombre que los habitantes de Claros daban a Plutón. El autor de los Viajes del joven Anacarsis tan sólo ha visto en este nombre una figura del poder del sol o del calor. La I entre los griegos era la letra simbólica del astro del día, y la Alpha y la Omega, de las cuales la una empezaba y la otra terminaba el alfabeto griego, significaban que IAO, o el calor, era el principio y fin de todas las cosas. Algunos sabios han encontrado alguna referencia entre este nombre, el IEOUA de los hebreos, y el IOU, o Jave de los etruscos, que vino a ser el Júpiter de los romanos. Este nombre se lee muy frecuentemente en los abraxas.

