Año

El año por sí mismo no tiene una línea de demarcación que señale su principio ni su fin; por lo que los griegos le llamaban eniautos, que significa reiteración o retorno de sí mismo, y su jeroglífico era una serpiente mordiéndose la cola o sea un círculo. Otros ponían la palmera por símbolo del año, por la opinión de que cada curso de luna producía un nuevo ramo. Algunos lo representaban también con la figura de un hombre montado en un carro que corría rápidamente y sin estrépito, para manifestar la marcha veloz pero insensible del tiempo. En la pompa de Ptolomeo Filadelfo, rey de Egipto, se figuró el año con un hombre que marchaba con dos silenos: su elevación era de cuatro codos y llevaba una máscara y un ropaje trágico, con un cuerno de la Abundancia de oro en la mano. Los antiguos formaron una deidad de este período de tiempo y le erigieron altares, uno de los cuales se veía en Cádiz. Unos pueblos iniciaban el año por la primavera, otros por el verano o el otoño; pero para los astrónomos era por el mes de marzo cuando el Sol entraba en el signo de Aries. El año para los egipcios fue solar. Su comienzo coincidía con el primer día del nuevo año agrícola (18 ó 19 de nuestro mes de julio) que coincidía con la inundación provocada por el Nilo iniciada en junio. Este año solar fue adoptado por los romanos. El año griego antiguo o más propiamente ateniense se componía primitivamente de doce meses lunares de 30 días. Más tarde, para ajustarlos mejor de acuerdo con el curso de la luna, se les hizo alternativamente de 29 y de 30 días. Así se hizo un año de 354 días, 11 días más corto que el año solar astronómico, de suerte que la división en meses no concordaba con la marcha de las estaciones. Para intentar hacerlas coincidir, a intervalos regulares se propuso intercalar un nuevo mes (el 13) suplementario después de cada doce meses lunares, a semejanza de nuestro día de más del año bisiesto. Pero entonces el año lunar se encontró demasiado alargado. Para remediarlo, a partir del siglo V a.C. se introdujo el sistema de que cinco años sobre ocho eran de 354 días y tres (el 3º, el 5º y el 8º) años intercalados con el mes nº 13 (384 días) y así coincidieron casi con la marcha de nuestro año solar. El año civil de los romanos fue establecido por Rómulo, perfeccionado por Numa y alterado por los pontífices encargados de ponerlo en concordancia con el Sol. Reformado por César el 45 a.C. fue adoptado por la Iglesia y reformado por el Papa Gregorio XIII en el siglo XVI, tal como ha llegado hasta la actualidad. Según la tradición, Numa trasladó su comienzo del 1 de marzo al 1 de enero, terminando César por adoptar esta última fecha. Para los musulmanes ortodoxos el año lunar se regula por la fecha del aniversario del nacimiento de Mahoma (571) y entre los xiítas por el mes de duelo o muharram.
 
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