Cementerio real de Ur

Fue excavado de 1.926 a 1.932. Se hallaron tumbas del III milenio, excavadas en un suelo con frecuencia húmedo, con la mayoría de sus ocupantes sin identificar, esqueletos que el tiempo había reducido a polvo y objetos preciosos que sólo se han podido salvar con proezas técnicas. Además (un caso único en Mesopotamia y rarísimo en Oriente Próximo), junto a casi todos los difuntos principales se encontraron los cuerpos, a veces muy numerosos, de miembros de su séquito o su corte. Las 16 tumbas que Woolley llamó "reales" se dividen en dos categorías: por un lado, seis fosas más o menos amplias en las que no se ha encoontrado panteón (o no existió nunca), bautizadas por él "fosas de la muerte" (death pits); por otro lado, diez fosas en las que hay un panteón con varias salas. A esta lista hay que añadir una decimoséptima sepultura (tumba 755), parecida a las de los simples mortales, pero con un contenido tan rico que sólo pudo pertenecer a un rey o a un príncipe. Una de las dificultades de su estudio, es la identificación de los personajes supuestamente reales que se inhumaron en él. Sólo se han identificado por las inscripciones a un rey de Ur (Akalamdug) y su esposa, otro rey, probablemente de Ur (Meskalamdug-Rey), dos nin, reinas o sacerdotisas (Pu-abi y Ninbanda), y Hekunsig, sacerdotisa de un dios menor, es decir, seis personas repartidas en cinco tumbas, a las que hay que añadir el Meskalamdug sin título de la tumba 755, que podría ser un príncipe. Medio siglo después de su descubrimiento, el "cementerio real" de Ur guarda su secreto, Pero no hay que desesperar. Los miles de ciudades y pueblos que aún están enterrados bajo los "tells" mesopotámicos, reservan muchas sorpresas. Puede que algún día, al azar de las excavaciones, otros cementerios con sacrificios humanos o, mejor aún, unas tablillas llenas de signos cuneiformes, nos digan quiénes eran todos esos muertos rodeados de tanto oro, y resuelvan este inquietante enigma.
 
Volver