Shamshi-Adad V

(siglo IX a.C.). Rey (824-811) asirio, hijo y sucesor de Salmanasar III. Shamshi-Adad V recibió el poder en medio de las convulsiones de una guerra civil, provocada por uno de sus hermanos, Asur-dan-apli, quien se había sublevado contra el padre de ambos, Salmanasar III, por haber sido descartado para la sucesión. Los especialistas consideran esta guerra civil como fruto de las diferencias entre las antiguas provincias asirias y las surgidas a raíz de las conquistas. Las segundas disfrutaban de mayores rentas lo que provocó el rencor entre los gobernadores de las primeras. También se especula con la posibilidad de una revuelta nobiliaria dirigida por la baja nobleza. Esta lucha fratricida provocó una apertura en las condiciones de los países sometidos. La mayoría de los tributarios no hizo el juramento de fidelidad y Babilonia aprovechó la coyuntura favorable al apoyar la candidatura de Shamshi-Adad. La situación no era muy favorable para Asiria por lo que Shamshi-Adad intentó instaurar la hegemonía de sus antecesores. Shamshi-Adad V pudo resolver dicha guerra civil, según cuenta en sus Anales, si bien a costa de profundas reformas internas (el oficial mayor Mutarrish-Marduk gozó de enormes prerrogativas), pérdida del prestigio asirio entre los reyes tributarios del área siria y concesiones diplomáticas y territoriales a Babilonia, cuyo rey, Marduk-zakir-shumi I, le había prestado considerable ayuda, aunque bajo un acuerdo humillante. Reorganizado su reino, pudo dedicarse a realizar una serie de expediciones en contra de los países, entre otros, de Nairi, Mannua y Parsuah, a fin de mantener en calma sus fronteras norteñas y para hacerse acopio de ganado (caballos) y otros productos, según indica el texto de un monolito procedente del palacio de Nimrud, ahora en el British Museum. A continuación centró sus miras en Babilonia, deseoso de tomar la revancha. En el año 814 lanzó una fuerte campaña contra el nuevo rey Marduk-balatsu-iqbi, hijo de Marduk-zakir-shumi I, a quien pudo arrebatarle diferentes ciudades (Me-Turnat y Dur-Papsukkal, entre otras). En la campaña siguiente, volvió a apoderarse de nuevas ciudades (entre ellas Der) e incluso algunas de sus residencias reales. En esta acción llegó a hacer prisionero al rey babilonio y a deportarlo a Nínive. Todavía realizó una tercera campaña contra Babilonia, derrotando al nuevo rey, Baba-akh-iddina, un alto funcionario que se había hecho con el poder y a quien también logró capturar. Conseguido un importante botín, arrebató las estatuas de los dioses babilónicos y se autointituló "Rey de Sumer y de Akkad". Tras ello Shamshi-Adad V pudo fijar las nuevas fronteras de su Imperio a costa de territorios babilónicos. Al morir el trono pasó a su hijo Adad-nirari III, pero, dado que era menor de edad, fue su madre Sammuramat (Semíramis de las fuentes clásicas) quien ejerció la regencia. Ver, Semíramis.
 
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