Aquerusia

Según Diodoro de Sicilia, lago o pantano que había cerca de Heliópolis, en Egipto, situado entre esta ciudad y el sitio destinado a la inhumación de los muertos, de suerte que era indispensable atravesarlo en una barca para ir a él. Pero antes de trasportar los muertos, eran expuestos al público en la orilla, donde se examinaba severamente los actos de su vida; y según las buenas o malas acciones que se habían alegado y probado, se daba permiso al barquero, llamado Carou en egipcio, para recibir el cuerpo en su barca, o bien se les privaba de los honores de la sepultura; artificio ingenioso para intimidar al malvado con una pena ulterior a su muerte. En las orillas del lago andaban errantes, según creían los habitantes de Menfis, las almas de todos aquellos que no habían tenido ni vicios ni virtudes. Purificadas con las aguas del lago, eran admitidas al fin en la mansión de la paz eterna. Orfeo recogió estas opiniones en su viaje a Egipto, y las llevó Grecia, dando origen a las primeras ideas de su infierno.
 
Volver