Huríes
(sg. Hurí). Vírgenes maravillosas, cuyo eterno goce promete Mahoma a sus seguidores en el paraíso. Un ángel de una hermosura encantadora vendrá, dicen los musulmanes, a presentar a cada uno de los elegidos, en una fuente de plata, una pera o naranja de las más exquisitas. El feliz musulmán tomará la fruta para abrirla y al instante saldrá de ella una joven cuyas gracias y encantos excederán los ideales que puede formarse la imaginación de los mismos orientales. Según el Alcorán, habrá en el paraíso cuatro especies de estas vírgenes. Las primeras son blancas, las segundas verdes, las terceras amarillas, las cuartas encarnadas. Sus cuerpos se forman de azafrán, almizcle, ambar e incienso; y si por casualidad alguna escupiese en tierra, se sentiría por todas partes olor de almizcle. Llevan el rostro descubierto y sobre ellas se leen estas consoladoras palabras: "Cualquiera que me ame, cumpla la voluntad del Creador, que me mire y me frecuente: yo me abandonare a él y le contentaré". Todos los que hayan observado exactamente la ley del Profeta, y sobre todo los ayunos del Ramadán, se casarán con estas vírgenes encantadoras, de cejas negras, bajo tiendas de perlas blancas,en la que cada joven hallará setenta planchas de rubí, sobre cada una de estas, setenta colchones, y sobre cada colchón setenta esclavas, las cuales tendrán todavía una esclava cada una para servirlas, y vestirán a la hurí setenta ropas magníficas, tan ligeras y transparentes que a través de ellas se verá hasta la médula de sus huesos. Los musulmanes afortunados permanecerán mil años en los brazos de estas dulces esposas, las cuales, pasado este término, serán aun vírgenes.

