Auras
o Aires. Seres aéreos que podemos considerar como los silfos de los antiguos. Se les reconoce sobre todo por el velo que sostienen con sus manos y que hacen ondear por encima de sus cabeza. Plinio habla de dos estatuas de las auras, que en su tiempo eran la admiración de Roma. Estas divinidades, que frecuentemente se encuentran en varias pinturas antiguas, son ligeras, vestidas de ropajes largos y velos flotantes de brillantes colores. Compañeros de los céfiros siembran el aire de flores; y a pesar de estar siempre ocupados en juegos y satisfechos de su felicidad, tienen un placer en contribuir a la de los mortales. El aura, invocada por Céfalo en Ovidio, y que dio motivo a los celos de Procris, sería sin duda alguna de esta divinidades. Ver, Aire.

