Deméter la Negra
Si personas de gusto exigente objetasen que los griegos nunca podrían pensar que Deméter y Perséfone encarnasen en forma de cerdas, se les puede responder que en la cueva de Figalia, en la Arcadia, "Deméter la Negra" estaba representada con cuerpo de mujer y crines y cabeza de caballo. Entre representar a una diosa con figura de cerdo o de mujer con cabeza de caballo, hay poca diferencia en punto a barbarismo. La leyenda de la Deméter figaliana indica que el caballo fue una de las formas animales que tanto en la Grecia antigua como en la Europa moderna asume el espíritu del grano. Se decía que, en la búsqueda de su hija, Deméter asumió la forma de una yegua para esquivar los galanteos de Poseidón y que, ofendida de tanta importunidad, se retiró colérica a una cueva no lejos de Figalia, en las altiplanicies de la Arcadia occidental. Allí, vestida de negro, pemaneció tanto tiempo que los frutos de la tierra perecieron y el género humano habría perecido de hambre si Pan no hubiera consolado y persuadido a la irritada diosa para que saliera de la cueva. En memoria de este acontecimiento los figalianos erigieron una imagen de "Deméter la Negra", representada como una mujer vestida de luto y largo manto, con cabeza y crines de caballo, "Deméter la Negra", en cuya ausencia los frutos de la tierra perecen, es abiertamente una expresión mítica de la desnuda tierra invernal, despojada de su manto veraniego de verdor.

