Elpis

Samio que edificó en Samos un templo a Baco "boca abierta", aludiendo a un suceso que refiere Plinio. Llegado este Elpis a África, encontró un león que con la boca abierta parecía arnenazarlo y se subió a un árbol invocando a Baco. El león con la boca siempre abierta, vino con paso lento a recostarse al pie del  árbol, pareciendo implorar la compasión de Elpis. Éste, animándose, bajó del árbol, y presentándole el animal su boca, Elpis le sacó un hueso que le hería, y durante todo el tiempo que permaneció la nave sobre la costa, el agradecido león no dejaba de llevarle algún pedazo de carne de venado.
 
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