Anima Mundi

Este espíritu tiene la naturaleza del fuego y es fuente de toda vida. Su espíritu, o como se dice en la Eneida, sus propios Manes, siguen acompañando al hombre en su purificación después de la vida, en el que sufre el castigo merecido. Una clase de almas, según Virgilio, permanecen purificándose en el Eliseo en el ciclo del gran año del mundo, equivalente a diez mil años, hasta recobrar su primera pureza. Otra clase, la más numerosa, se purifica en el valle del Leteo, el río del olvido, para tornar, al cabo de mil años, a sus cuerpos en la tierra.
 
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