Fascino
Fascinum, para los romanos expresaba el mal de ojo o las hechicerías promovidas por enemigos o demonios; también indicaba los remedios contra la mala suerte, tales como amuletos, anillos, objetos con escritos, fórmulas extrañas y oscuras. Se le atribuye el poder de curar o evitar las fascinaciones o maleficios. En los triunfos se colgaba su estatua sobre el carro, como teniendo la virtud de preservar al triunfante de los prestigios deslumbradores del orgullo. El Fascino más usual estaba constituido por un amuleto sobre el que estaba impreso el signo fálico de Príapo. También se veneraba a Fascino como dios del Falo con un culto confiado exclusivamente a las vestales. Era también un sobrenombre de Príapo, o mejor la imagen del mismo Príapo. Ver, Fascinación.

