Ilotas
o Hilotas "no ciudadanos". Los ilotas eran campesinos obligados a explotar las tierras de los espartiatas adquiridas por derecho de conquista, por lo que su existencia es presumible en casi todo el ámbito peloponésico, si bien la mayor concentración se dio entre los mesenios que, con frecuencia, protagonizaron rebeliones contra el estado espartano. La posición social de los ilotas ha sido muy discutida, en un sistema que resulta inconcebible sin ellos. No hay duda de que éstos eran un elemento sometido, pero se discute el "grado" y "sentido" de esta peculiar subyugación. Para muchos historiadores los ilotas no son otra cosa que "esclavos", que las fuentes griegas denominan propiamente "douloi", pero en otras ocasiones "oiketai", lo que no implica necesariamente una situación de esclavitud sino una mera relación de dependencia respecto de un "oikos". Por esta razón, ya algunos autores antiguos como Aristófanes de Bizancio y el alejandrino Pólux definieron su status como una posición social intermedia "entre esclavitud y libertad", interpretación que ha sido recientemente rehabilitada. En apoyo de esta teoría está el hecho de que, a pesar de su precaria condición, los ilotas eran griegos, por lo que de ser considerados "esclavos" constituirían un caso único de esclavitud de origen autóctono en el mundo helénico. Por otra parte, se trataría de "esclavos" peculiares, dado que no pertenecían a individuos sino a la "comunidad política", al estado, puesto que sólo éste podía otorgarles la "libertad". Finalmente, tampoco los ilotas son susceptibles de compra-venta como los esclavos del mundo clásico y moderno sino tan sólo "adscritos al suelo" de tal modo que la enajenación de éste no conlleva el trasvase de aquéllos. La definición de su status en estos términos Cuestiona su presunta identificación con los "esclavos", aun cuando pudieran ser asimilados a éstos en muchos aspectos. Pero los datos de la tradición son unánimes en su doble condición de "dependientes" en el sentido económico y "marginados" en el sentido político. Como trabajadores de los lotes (kleroi) de tierra pública perteneciente a los espartiatas están obligados a producir en beneficio de los ciudadanos, dedicados exclusivamente a las tareas que en cada momento impone la vida política: educación, destreza militar, actos institucionales, participación en la Asamblea, desempeño de cargos públicos, etc. Según la tradición, cada año el "estado espartano" declaraba la "guerra a los ilotas", lo que debería entenderse como una forma de renovación simbólica del derecho de conquista sobre los grupos de población sometida. Aunque muy superiores en número, probablemente en la proporción de 1 a 7, a los espartiatas, por razones económicas quedaron excluidos de la "ciudadanía", pero no "al margen" de la vida política, ya que acompañaban "sin armas" a sus "señores" en las campañas bélicas y, en otros casos, organizaron revueltas reivindicando una mejora de su posición económica y política. Ya hacia el 600 a.C., tras concluir la "segunda" guerra mesenia, Esparta consolidó su sistema político "cerrado" ante la amenaza de "enemigos internos" (ilotas) y "externos" (otras "poleis"), procurando la dispersión de aquéllos y entablando alianzas de defensa común con éstas, proceso que culminaría hacia finales del siglo VI a.C. con la constitución de la Liga del Peloponeso, en la que Esparta ejercería el liderazgo. Pero hasta el 370 a.C. los ilotas mesenios no serían "liberados" y, por tanto, eximidos de entregar una parte importante de la cosecha de la tierra a los eventuales propietarios de la misma. Ver, Estructura social griega, Esparta, Ítome.

