Aqua Traiana
Trajano, allá por el año 109, mandó construir un décimo acueducto en Roma que llevaría su nombre. Según las actuales estimaciones, debía tener un caudal aproximado de 118.000 m3 por cada veinticuatro horas y una longitud de 57 km más o menos. Su torre de distribución, provista todavía de unos sesenta grandes conductos marcados, ha sido descubierta junto a la puerta de San Pancracio, en el Janículo, y la hermosa fuente Paulina sigue allí perpetuando su existencia. La originalidad del aqua Traiana consistía ante todo en tener su fuente al oeste de Roma, en el lago Braciano, y captar el agua, para que fuera más pura, no en el lago mismo, como lo haría más tarde el acueducto de Pablo V, sino en los muchos manantiales que lo rodean; nuevo era también el hecho de dirigirse directamente al Trastevere y subsanar por fin en este barrio la falta de un acueducto autónomo. Restableciendo aquí, como en otras partes, cierta tradición republicana, el emperador financió la obra con el producto de sus recientes conquistas en Dacia, en 107; junto con los arcos de triunfo de Ancona o Benevento, el Foro y la célebre columna de Trajano, el aqua Traiana festejaba así la victoria sobre los dacios, a quienes se arrebató el oro y la plata indispensables para la recuperación económica y las grandes obras que darían a la urbe un nuevo y postrer esplendor.

