Arquelao
(23 a.C.-18). Hijo de Herodes I el Grande y de la samaritana Maltake y hermano mayor de Herodes Antipas. A la muerte de su padre, Augusto dividió el reino paterno entre los hijos supervivientes. Arquelao recibió Judea, Samaria e Idumea (antes Edom), que había pertenecido a su familia desde tiempos inmemoriales, pero las ciudades griegas de Gaza, Gadara e Hipos se unieron a Siria. Podía ostentar el título de etnarca, que subrayaba su rango de soberano del pueblo judío. Joven, débil y avaricioso, destacó como insufrible tirano. En el 6 Arquelao fue destituido tras un reinado brutal que había escandalizado a los judíos de todas las formas posibles. Una embajada judía en Roma había acumulado tales quejas en su contra que Augusto ordenó su exilio a Vindobona y decidió anexionar su estado como provincia romana de rango inferior, gobernada por un procurador, a la vez que trasladaba la capital de Jerusalén a la nueva ciudad costera de Cesarea; una urbe erigida por Herodes el Grande y así bautizada en homenaje al propio Augusto. Estrabón alude a él cuando señala que un hijo de Herodes vivía en la tierra de los alóbroges. Arquelao edificó una ciudad e nueva planta (Arquelais) y llegó a acuñar moneda propia. Arquelao se casó con Glafira, hija de Arquelao, y fue su tercer marido.

