Nemos

Cantos funerarios que contenían las alabanzas del que acaba de morir. Se cantaban con una voz lastimera, acompañada de flautas por una mujer alquilada para este fin, que se llamaba praefica. Se atribuía su origen a Simónides. Esta palabra se ha aplicado en lo sucesivo a toda especie de cantos desagradables, y aun a los discursos impertinentes. Se entendía también por este nombre el canto que usaban las nodrizas para hacer dormir los niños. Ver, Infancia.
 
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