Nepentes
Planta de Egipto de la que se sirvió Helena para distraer la melancolía de sus huéspedes, y en particular del joven Telémaco, cuyo dolor había avivado su relación de la aventuras de Ulises. Helena la había recibido de Polidamna, esposa de Tanis, rey de Egipto, y la mezcló con el vino que se servía en la mesa de Menelao: "al punto, en el vino que estaba bebiendo echó una droga contra el dolor y que disipa la cólera haciendo olvidar todos los males, y todo el que la beba, una vez mezclada en la crátera, no podría hacer resbalar una lágrima de sus mejillas en todo el día, ni siquiera aunque su padre y su madre estén muertos, ni aunque allí delante fuera degollado su hermano o su querido hijo y él lo estuviera viendo con sus ojos". Diodoro dice que en su tiempo las mujeres de Tebas en Egipto se alababan de componer bebidas que no tan sólo hacían olvidar los pesares, sino que calmaban los más agudos dolores y los mayores transportes, y añade que se servían de ellas con éxito. Plinio habla una planta llamada helenium, que cree ser la Nepentes de Homero, y a la cual mezclada con el vino, atribuye la misma virtud. Plutarco, Ateneo, Macrobio, Filostrato, entienden por esta planta los cuentos agradables que Helena refirió a sus huéspedes.

