Bacanales
o Bacanalia. Fiestas instituidas en honor de Baco que Melampo llevó de Egipto a Grecia y que los atenienses celebraban con mucho aparato. Se extendieron por Italia, donde se renovaron luego tres veces al año y después aún con más frecuencia. Primeramente los hombres no eran admitidos a la celebración de estos misterios pero después fueron iniciados en ellos, y así es que de la mezcla de ambos sexos resultaron desórdenes grandes. El Senado las reprimió por decreto en el año 186 a.C., suprimiendo estas orgías en Roma y en toda Italia. Existen varios bajorrelieves que representan esta clase de diversiones: en ellos es representado Baco con mucha frecuencia sobre una especie de tablado con sus atributos ordinarios. Sus sacerdotisas desnudas hasta la cintura y cubiertas tan solo con pieles de tigre terciadas, coronadas de hiedra y con ceñidores de pámpano. Unas con los cabellos esparcidos agitan en los aires antorchas encendidas, las otras armadas con tirsos y rodeadas de vides, figuran que retozan y saltan al son de címbalos, tambores y clarines. Ciertos hombres disfrazados de sátiros las acompañan arrastrando cerca de ellos cabras adornadas con guirnaldas, destinadas al sacrificio. Entre estos se ve a Pan con su flauta y los silvanos rodeando a su rey; más lejos sigue Sileno, medio ebrio, con la cabeza bamboleando; suele ir montado en un asno, algunas veces a pie, pero siempre rodeado de bacantes y faunos que le sostienen por miedo a que se caiga. El uno lleva su corona de hiedra, el otro su taza y un tercero le anuncia riendo al sonido crótalos. Además de los bajorelieves antiguos que representan las bacanales, se ven también reproducidas en un gran número de vasos griegos y en pinturas de Herculano. Las bacanales se celebraban con preferencia en medio de los bosques, sobre una montaña o entre rocas, en donde retumbase y se aumentase el estrépito que se hacía, creyendo que la voz reproducida por el eco era la de Baco que llamaba de este modo a las bacantes. En las fiestas de Baco el premio del vencedor era el trípode de este dios, que no consistía en otra cosa que en la crátera o copa, pues generalmente se llamaban trípodes todos los vasos sostenidos por tres pies. El primer sorbo se bebía en honor de Baco, el segundo en el de Venus y el tercero en honor de la lujuria. Se describe una bacanal en el poema de Cátulo sobre las bodas de Tetis y Peleo; y otra celebrada por la famosa Mesalina en el libro 11 de los Anales de Tácito. Ver, Dionisíacas, Stímula.

