Balanza

Este utensilio para pesar ha sido considerado por diversas religiones como uno de los objetos que utiliza el Ser Supremo para valorar las acciones del hombre en la tierra. Su origen simbólico y esotérico se remonta a la antigua Caldea. Es símbolo del equilibrio y de la medida, de la acción justa y por consiguiente de la administración de la Justicia en sí, incluido el juicio de los difuntos. En los libros egipcios de los muertos, Horus y Anubis pesan el corazón del difunto en presencia de Osiris usando como contrapeso una pluma de avestruz, lo cual es motivo artístico muy frecuente. En la Antigüedad fue símbolo de poder y justicia, tal la balanza de oro en manos de Zeus, según Homero. También es muy conocido el tema cristiano del arcángel Miguel pesando las almas con una balanza en las representaciones del Juicio Final. Símbolo de la equidad, la cual aparece con este atributo en las medallas romanas, lo mismo que la diosa Moneta. Los persas pretenden que habrá en el último día una real y verdadera balanza, cuyos platos serán más grandes que la superficie de los cielos, en la cual el poder divino pesará las obras de los hombres, y con tal exactitud que la balanza dará a conocer hasta los átomos y granos de mostaza, a fin de pueda resultar una exacta, precisa, y perfecta justicia. Uno de los platos de balanza se llama el "plato de la Luz", y otro el "plato de las Tinieblas". El libro de las buenas obras se colocará en el plato de la luz, más brillante que las estrellas, y el de las malas en el plato de las tinieblas, horroroso y de la más espantosa apariencia. El fiel de la balanza hará conocer inmediatamente cual de los dos pesa más y hasta que grado. Después de este examen es cuando los cuerpos irán a pasar el terrible puente sobre el fuego eterno, que es el verdadero juicio final.
 
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