Ishuwa
o Isuwa o Issuwa. País del Próximo Oriente, en el curso alto del Éufrates, al este de la confluencia de las dos ramas del Eufrates y limítrofe con las minas de cobre de Ergani-Maden, las más importantes de Oriente. Fue importante por su posición estratégica. Fue un reino hurrita situado en la parte oriental de la península de Anatolia durante el II y el I milenio a.C., conocido principalmente por sus relaciones con Mitani y el Imperio hitita. Ishuwa se encontraba cerca de los montes Tauros, en el curso superior del río Éufrates, en una tierra con abundancia de lluvias y muy fértil, que permitía tanto la agricultura como el pastoreo en las montañas cercanas, en las que también se podían explotar sus abundantes depósitos de cobre. Gran parte del territorio que formaba este reino se encuentra actualmente sumergido bajo las aguas de las numerosas presas que se han construido en la región desde la década de 1.960, y que incluyen, entre otras, las presas de Keban Karakaya, Ataturk y Bireçik. Las excavaciones arqueológicas previas a la inundación demostraron que existieron asentamientos en la región que luego formó el reino de Ishuwa desde tiempos del Paleolítico, algunos de los cuales llegan hasta la Edad Media. En los yacimientos de Ikizepe, Korucutepe, Norsuntepe y Pulur, alrededor del río Murat una de las dos cabeceras del río Éufrates, se han encontrado restos que van desde el IV al II milenio a.C., y se cree que esta región pudo ser el corazón de Ishuwa, ya que los documentos hititas siempre se refieren a la necesidad de cruzar el Éufrates para llegar hasta este reino. Las investigaciones realizadas hasta ahora muestran diversas influencias culturales, desde el establecimiento de la agricultura, hasta la influencia de hurritas e hititas en el II milenio a.C., y de asirios y habitantes de Urartu en el I milenio a.C.. Ishuwa es principalmente conocido por su relación con los hititas. En efecto, los reyes hititas Hatusil I y Mursil I (segunda mitad del siglo XVII a.C.), atravesaron la zona que luego sería Ishuwa y destruyeron numerosas ciudades, lo que, unido a una decadencia del poder hitita tras el asesinato de Mursil I, permitió a los hurritas establecerse en la región y fundar el reino de lshuwa, como vasallo hitita (siglo XVI a.C.). lshuwa, sin embargo, era de cultura hurrita y no pudo dejar de sentir la influencia de la principal potencia hurrita, Mitani, en permanente lucha contra los hititas. Así, lshuwa se rebeló, infructuosamente, en tiempos de los reyes hititas Tudhaliya I/II (finales del siglo XV a.C.). A partir de ese momento, lshuwa estaría en permanente alzamiento, llegando a aliarse con los gaskas, una tribu bárbara del norte de Anatolia que guerreaba frecuentemente contra el imperio hitita. No fue hasta tiempos de Suppiluliuma I que los hititas fueron capaces de volver a imponer su voluntad sobre lshuwa, al destruir a su principal valedor, Mitanni. Tras la destrucción de Mitanni, los hititas gobernaron lshuwa sin problemas, con una larga sucesión de reyes vasallos no documentada. Sin embargo, tras la caída del imperio hitita (aprox. 1.200 a.C.), Ishuwa recobró la independencia, como un reino de cultura neohitita con capital en Malatya. Ishuwa se vio rodeado por las potencias que aprovecharon el vacío de poder causado por la desaparición de los hititas: los frigios en Anatolia central, Urartu al este y Asiria al sur. De todos estos reinos, Asiria era el más poderoso, y ya bajo Tiglath-Pileser I (1.115-1.075 a.C.), lshuwa se vio reducido nuevamente a la condición de vasallo, esta vez de los asirios, que le permitieron mantener su independencia hasta el reinado de Sargón II (finales del siglo VIII a.C.), que saqueó la ciudad. El reino de Ishuwa desaparece entonces de la historia, ya que su debilitamiento permitió la migración de cimerios y escitas, que poco a poco fueron desplazando a la cultura neohitita que había existido hasta entonces. Ver, Malatya.

