Canopo

Era el dios de las aguas entre los egipcios. Había sido el piloto, o más bien el almirante de la flota de Osiris durante su expedición a las Indias, y como después de su muerte fuese colocado en el número de los dioses, publicaron que su alma había sido transportada en la constelación que lleva su nombre. Se le representaba bajo la forma de un vaso cubierto de jeroglíficos, atravesado de agujeros imperceptibles, y de su boca superior salía una cabeza de hombre o de mujer, algunas veces con las dos manos. Los caldeos, adoradores del fuego, desafiaron a los dioses de todas las naciones porque no siendo fabricados más que de oro, plata, piedras preciosas o de madera, sabían que no podría resistir a su divinidad. Sin embargo, un sacerdote de Canopo aceptó la proposición y los dioses sufrieron la prueba. Los caldeos encendieron una gran hoguera en medio de la cual colocaron la estatua de Canopo, de la que, saliendo insensiblemente una gran cantidad de agua, apagó el fuego. Así pues Canopo vencedor fue considerado con el más poderoso de todos ellos; pero no debió estas ventajas más que al artificio del sacerdote, quien habiendo tapado los agujeritos con cera, lo llenó de agua y, derretida la cera salió ésta y apagó fuego. Canopo en su origen, no era probablemente más que un vaso graduado que contenía diferentes medidas de agua, haciendo conocer de este modo al pueblo las crecientes más o menos abundantes del Nilo; lo que se confirma por la etimología de la palabra Canopo, que quiere decir, pértiga, toesa, vara de medir y en esta hipótesis, los símbolos que los egipcios añadían a esta especie de medida no eran sino los signos más importantes de labranza. Así pues la cabeza de perro sobre Canopo, significaba la cabeza del río Nilo al principio de la canícula; la de una joven doncella designaba el signo Virgo. Diversas cabezas de pájaros caracterizaban los vientos favorables o contrarios al acrecentamiento de las aguas. Según la opinión algunos, este dios no era otra cosa más que el buen genio del Nilo figurado de este modo por medio de un búcaro de una tierra extremadamente porosa, que servía para filtrar el agua del Nilo a fin de que fuese más clara y más potable. Canopo, en el antiguo idioma egipcio significa Tierra de oro. Los habitantes de Canopo, que encontraron esta arcilla en sus alrededores, y que hacían un gran comercio de vasos de tierra para filtrar en todo el Egipto, se creyeron obligados en reconocimiento a formar de ella una especie de divinidad. Según la versión griega, Canopo dio su nombre a una ciudad egipcia y a un brazo de la desembocadura del Nilo cerca de Alejandría. Oriundo de Amidas, era el piloto de Menelao cuando después de la caída de Troya fue a Egipto con Mena. Teónoe, hija del rey egipcio, se enamoró del joven Canopo sin resultado. Desgraciadamente una serpiente causó la muerte de Canopo. Fue enterrado en la isla que elevó su nombre. De las lágrimas que vertió Helena brotó la planta helenio.
 
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