Ocas sagradas
Después que las ocas hubieron salvado el Capitolio, los romanos establecieron donde todos los años se llevaba en triunfo una oca sobre una camilla muy adornada. El primer cuidado de los censores, cuando entraban en el ejercicio de sus funciones, era proveer a la pensión y el alimento de las ocas sagradas. En medio del triunfo de la oca, se llevaba un perro colgado en una horca.

