Patrimonium Caesaris
Es la propiedad privada del emperador romano. Los ingresos de Augusto procedían de sus haciendas poseídas privadamente y heredadas, entre las que figuraba Egipto, gestionadas por procuradores imperiales. También procedían de los botines de guerra y de propiedades adquiridas mediante confiscación o legado. La creciente confusión entre los ingresos públicos y privados del emperador, entre patrimonium y fiscus (tesoro imperial), llevaron a Septimio Severo a establecer un nuevo tesoro privado, la Res Privata.

