Buto
o Butus. Divinidad adorada por los egipcios y a la cual los griegos transformaron en Latona. De allí deriva el que se haya dado el nombre de Latópolis a varias ciudades de Egipto consagradas a esta diosa. La principal de estas ciudades conserva el nombre egipcio de Butus y está situada en el bajo Egipto cerca de Sebenin y de la embocadura del Nilo, llamada sebenítica, donde ella tenía un templo magnífico y un oráculo célebre. Se celebraba anualmente una fiesta en honor suyo, en la cual asistían un gran número de egipcios. Heródoto. Buto había sido nodriza de Horus y de Bubastis. Obligada Isis a huir de las persecuciones de Tifón, confió a sus hijos a Buto, la cual se retiró a la isla de Quemis, situada en un gran lago cerca de la ciudad de Butus. Desde este momento aquella isla se puso flotante a fin de que Buto estuviese más segura contra las persecuciones de Tifón. Según Plutarco, los egipcios creían que la Luna se mantenía de las exhalaciones de la Tierra, y que era madre del rocío, del cual se alimentaba la Tierra a su vez. Este rocío era para ellos un don precioso, a causa de la sequedad de su clima; y por esta razón tributaban un culto particular, primero a Buto, símbolo del plenilunio, esto es, de la fase de la Luna durante la cual creían ellos que el rocío era mucho más abundante; y segundo a Bubasto, símbolo de la luna nueva, de la cual Buto había sido nodriza.

